
Tuesday, August 12, 2025
Hoy necesitaba tanto un abrazo y no se lo pude pedir a nadie…
Soy un ser de servicio y a veces no sé a quién acudir cuando estoy triste porque me da mucha pena pedir ayuda. Y esto es a pesar de que sé que muchos están y estarán para mí.
Sin embargo, esa sensación de sentir que estoy jodiendo al otro si le pido algo, me pesa. Muchísimo.
Lo irónico es que mi consciencia lo tiene claro: solo permitiendo ser ayudado puedo recibir esa ayuda que mi corazón tanto anhela.
Pero crecí siendo "el fuerte".
Crecí demostrándole a todo el mundo que yo estaba bien, aun cuando por dentro me estaba desmoronando. No quería que se preocuparan por mí, menos cuando veía que cada uno estaba pasando por sus propios retos de vida, que ya eran súper intensos.
Así que jugué mi papel a la perfección: me hice el fuerte, atropellando mi sentir una y otra vez, hasta que caer en una profunda depresión me obligó a despertar.
En mi interior había un grito desesperado de mis emociones pidiendo que les prestara atención. Sin embargo, mi sistema nervioso ya se había programado a protegerse y a ver mis propias emociones como el enemigo.
Así fue como empecé a huirle a mis sombras, porque la espiritualidad tóxica me había vendido la idea de que "debía cultivar mi luz"…
Sin embargo, poco fue lo que cambió. Aunque no quería verlas, ahí estaban, al acecho. Yo pensaba que estaban ahí para dañarme, hasta que decidí sentarme a hablar con ellas.
Me di cuenta de que solo me estaban mostrando mis heridas; los lugares exactos que me han impedido avanzar. Y sobre todo, me enseñaron que en mi vida siempre habrán cosas jodidas, y solo aceptándolas es como puedo estar en un espacio diferente.
Y así es como llegamos al día de hoy. Queriendo pedir un abrazo por lo triste que me sentía, y descubriendo de nuevo ese miedo a verme vulnerable; el miedo a que me dejaran de querer o que, al exponerme, me pudieran lastimar.
Sin pasar por alto que mi sistema nervioso estaba calibrado al miedo de ser rechazado por recibir en lugar de dar.
¡Maldito complejo de rescatador! Soy capaz de querer salvar a todos, menos al único que realmente puedo salvar: a mí mismo.
Así que hoy me di permiso de dejar de buscar sanar o cambiar, y simplemente me permití estar en mi emoción. Procesarla hasta que llegara la claridad del siguiente paso a dar…
Y así fue como, mientras manejaba y las lágrimas caían, le escribí a mi esposa y me permití ser contenido.
No necesitaba nada más que sentir que había en este mundo alguien que estuviera para mí.
Y ahí fue cuando mi sistema nervioso recordó lo hermoso que es no tener que ser siempre el fuerte. Lo hermoso que es, a veces, simplemente dejarse sostener por la vida.
¿A poco no?

Mentor de Éxito Consciente.
Mi propósito es ayudarte a tener una vida EXTRA-ordinaria.
Guío a emprendedores conscientes a potenciar su poderes espirituales para lograr un éxito que resuena con su alma y se manifiesta en una versión 10X, no en más esfuerzo.